Dra. Cecilia Urresta – Cirujana Vascular Quito
No me molestan mis várices. ¿Es realmente necesario un tratamiento?
Muchas personas viven con várices durante años sin dolor ni molestias importantes. Las venas están visibles, pero no generan incomodidad, por lo que surge una duda muy común: si no duelen, ¿realmente es necesario tratarlas?
La respuesta no siempre es inmediata, pero hay algo importante que entender desde el inicio: las várices no son solo un problema estético. Son la manifestación visible de una enfermedad venosa que, en la mayoría de los casos, es progresiva.
¿Qué ocurre cuando no se tratan las várices?
Aunque al inicio no generen síntomas, las várices pueden evolucionar con el tiempo. Las válvulas venosas continúan debilitándose y la circulación se vuelve cada vez menos eficiente, lo que aumenta la presión dentro de las venas.
Este proceso puede avanzar lentamente y, en muchos casos, sin que el paciente lo note hasta que aparecen síntomas más evidentes como inflamación, pesadez o cambios en la piel.
Con el paso del tiempo, lo que hoy no molesta, puede convertirse en un problema más complejo.
¿Siempre es obligatorio tratarlas?
No todos los casos requieren tratamiento inmediato. La decisión depende del estado de las venas, del riesgo de progresión y de los hallazgos en estudios como el eco-Doppler.
Sin embargo, incluso cuando no hay dolor, sí existen razones médicas para considerar una evaluación:
- Detectar si hay insuficiencia venosa aunque no haya síntomas
- Prevenir la progresión de la enfermedad
- Evitar complicaciones futuras como manchas, inflamación o úlceras
- Mejorar la circulación antes de que aparezcan molestias
Evaluar no significa operar de inmediato, sino entender en qué etapa se encuentra la enfermedad.
¿Qué riesgos existen al ignorarlas?
Cuando las várices no se controlan, pueden aparecer complicaciones con el tiempo. Entre las más frecuentes están la hinchazón persistente, cambios en la coloración de la piel, endurecimiento de los tejidos e incluso lesiones que tardan en cicatrizar.
En algunos casos, también puede aumentar el riesgo de inflamación venosa o trombosis superficial. Lo importante es que estos cambios no ocurren de un día para otro, pero sí avanzan de forma silenciosa.
Entonces, ¿cuál es la mejor decisión?
Si las várices no molestan, no significa que deban tratarse de inmediato, pero sí es recomendable realizar una valoración vascular. Con un diagnóstico adecuado, es posible decidir si basta con medidas preventivas o si es mejor iniciar un tratamiento temprano. Actuar a tiempo suele ser más sencillo, menos invasivo y con mejores resultados.
En resumen
Que las várices no duelan no significa que estén sanas. Son una señal de que la circulación venosa no está funcionando de forma adecuada y, aunque al inicio no generen molestias, pueden progresar con el tiempo. Evaluarlas permite tomar decisiones informadas, prevenir complicaciones y cuidar la salud venosa antes de que aparezcan síntomas.
Dra. Cecilia Urresta Cirugía Vascular – Cuidando tus venas y arterias, cuidando tu vida.
Preguntas Frecuentes
¿Si mis várices no duelen, significa que no son graves?
No necesariamente. Muchas várices no generan dolor al inicio, pero pueden indicar insuficiencia venosa. Aunque no molesten, pueden progresar con el tiempo.
¿Las várices siempre empeoran si no se tratan?
En la mayoría de los casos sí. Es una enfermedad progresiva, aunque la velocidad de avance varía según cada persona y sus hábitos.
¿Puedo vivir toda la vida con várices sin tratarlas?
Algunas personas lo hacen, pero existe el riesgo de que aparezcan complicaciones como inflamación, manchas en la piel o molestias más adelante.
¿El tratamiento es solo estético?
No. Aunque mejora la apariencia, el tratamiento también busca corregir la circulación y prevenir complicaciones futuras.
¿Hay formas de evitar que empeoren sin operarme?
Sí. Medidas como usar medias de compresión, mantenerse activo y controlar el peso pueden ayudar a frenar su progresión, aunque no eliminan las várices existentes.
¿Cuándo debería consultar a un especialista?
Cuando notes que las venas aumentan, aparece pesadez, hinchazón o cambios en la piel, o si simplemente quieres saber en qué estado se encuentra tu circulación.

