Dra. Cecilia Urresta – Cirujana Vascular
Mito o verdad: ¿Los zapatos altos se relacionan con la aparición de várices?
Los zapatos de tacón alto son un accesorio muy popular, especialmente entre las mujeres, y se los asocia con elegancia y estilo. Pero, a lo largo del tiempo, ha surgido la duda: ¿usar tacones favorece la aparición de várices o es solo un mito?
Lo que ocurre al usar tacones altos
Con tacones:
- La pantorrilla se contrae menos.
- El retorno venoso se vuelve menos eficiente.
- La sangre tiende a acumularse en las piernas.
¿Es mito o verdad entonces?
Verdad a medias.
El uso de tacones no es la causa principal de las várices. Las várices aparecen sobre todo por factores hereditarios, hormonales, embarazos, obesidad o permanecer mucho tiempo de pie o sentado.
Sin embargo, el uso frecuente y prolongado de tacones altos puede empeorar la circulación y acelerar la aparición de síntomas en personas con predisposición a la enfermedad venosa.
Recomendaciones para cuidar tus piernas
- Alterna tacones con zapatos de altura baja o moderada (3-4 cm).
- Evita usarlos durante muchas horas seguidas.
- Realiza ejercicios de estiramiento y movilidad de tobillos y pies.
- Camina regularmente para activar la circulación.
- Si ya tienes várices o síntomas, usa medias de compresión según indicación médica.
Cuida tus venas, más allá del calzado
Las várices no son solo un problema estético, sino una condición médica que debe atenderse a tiempo.
Si presentas dolor, pesadez, hinchazón o venas visibles, lo ideal es consultar con nuestra especialista.
Dra. Cecilia Urresta Cirugía Vascular – Cuidando tus venas y arterias, cuidando tu vida.
Preguntas Frecuentes
¿Usar tacones altos causa várices?
No directamente. El uso de tacones altos no es una causa única de várices, pero sí puede influir en su desarrollo cuando se utiliza de forma frecuente y prolongada. Esto se debe a que los tacones modifican la postura natural del pie y afectan la mecánica de la marcha.
Al alterar el movimiento normal del tobillo, se reduce la activación del músculo de la pantorrilla, que actúa como una “bomba” para impulsar la sangre hacia el corazón. Esta situación puede favorecer la aparición de insuficiencia venosa crónica en personas predispuestas.
¿Por qué los tacones afectan la circulación?
Cuando se utilizan tacones altos, el pie permanece en una posición de flexión constante, lo que limita el movimiento natural del tobillo al caminar. Esto disminuye la eficacia de la bomba muscular de la pantorrilla, esencial para el retorno venoso.
Como resultado, la sangre puede acumularse en las venas de las piernas, aumentando la presión venosa. Con el tiempo, esto puede contribuir al desarrollo o empeoramiento de problemas venosos.
¿Todas las alturas de tacón tienen el mismo efecto?
No, el impacto depende de la altura del tacón y del tiempo de uso. Tacones muy altos (más de 5–7 cm) generan mayor alteración en la postura y en la circulación que los tacones bajos o moderados.
El uso ocasional de tacones no suele representar un problema significativo. Sin embargo, el uso diario y prolongado sí puede convertirse en un factor que favorece la aparición de síntomas venosos.
¿Los tacones pueden empeorar las várices existentes?
Sí, en personas que ya tienen várices o problemas de circulación, el uso frecuente de tacones puede agravar los síntomas. Es común que aumente la sensación de pesadez, hinchazón o cansancio en las piernas.
Esto se debe a que la circulación ya está comprometida, y cualquier factor que dificulte el retorno venoso puede empeorar la condición. Por eso, es importante moderar su uso en estos casos.
¿Qué tipo de calzado es más recomendable?
El calzado ideal es aquel que permite un movimiento natural del pie y favorece la activación de los músculos de la pantorrilla. Zapatos con tacón bajo o moderado (2–4 cm) suelen ser una buena opción.
También es importante que el calzado sea cómodo, con buen soporte y que no comprima el pie. Esto ayuda a mantener una circulación adecuada y a reducir el riesgo de problemas venosos.
¿Debo dejar de usar tacones si tengo riesgo de várices?
No es necesario eliminarlos por completo, pero sí es recomendable limitar su uso. Alternar con calzado más cómodo, evitar largas jornadas con tacones y realizar pausas activas puede marcar una gran diferencia.
Además, complementar con hábitos saludables como ejercicio regular y elevación de las piernas ayuda a compensar los efectos negativos. La clave está en el equilibrio y en cuidar la salud venosa a largo plazo.

