Dra. Cecilia Urresta – Cirujana Vascular Quito

Cirugía Láser: la mejor opción para tus várices.

Cuando las várices comienzan a causar dolor, pesadez, inflamación o cambios en la piel, es posible que el tratamiento ya no deba enfocarse únicamente en aliviar los síntomas. En determinados pacientes, una alternativa es la cirugía láser endovenosa, un procedimiento mínimamente invasivo que permite tratar las venas afectadas desde su interior.

A diferencia de la cirugía convencional, este procedimiento no requiere realizar grandes incisiones para retirar la vena. Mediante una pequeña punción, se introduce una fibra láser dentro de la vena que presenta insuficiencia y se aplica energía de forma controlada para cerrarla.

¿Cómo funciona el tratamiento con láser?

El láser endovenoso utiliza energía térmica para cerrar la vena que no está funcionando correctamente. Una vez tratada, el organismo se encarga progresivamente de reabsorberla y la sangre continúa circulando a través de otras venas saludables.
Antes de realizar el procedimiento, el especialista utiliza un eco-Doppler para identificar las venas responsables de las várices y determinar si el tratamiento es adecuado para el paciente.

¿Cuándo puede recomendarse?

La cirugía láser puede ser una alternativa para pacientes que presentan insuficiencia venosa y determinadas várices de mayor calibre. Sin embargo, no todas las várices necesitan láser.

La elección depende de factores como el tamaño de las venas, su ubicación, el funcionamiento de las válvulas y los resultados del estudio vascular.
Entre las situaciones en las que puede considerarse están:
  • Várices asociadas a insuficiencia de una vena superficial.
  • Síntomas frecuentes como dolor, pesadez o inflamación.
  • Várices que han progresado a pesar de medidas conservadoras.
  • Cambios en la piel relacionados con insuficiencia venosa.

¿Es realmente mejor que otros tratamientos?

No existe un tratamiento que sea el mejor para todos los pacientes. El láser endovenoso puede ofrecer excelentes resultados cuando está correctamente indicado, pero existen otras alternativas como la escleroterapia, la radiofrecuencia o procedimientos quirúrgicos específicos.

Por eso, decir que el láser es "la mejor opción" para todas las várices sería incorrecto. El mejor tratamiento es el que corresponde al tipo de insuficiencia venosa que presenta cada paciente.

¿Cómo es la recuperación?

Una de las ventajas del láser endovenoso es que se trata de un procedimiento mínimamente invasivo. En muchos casos, el paciente puede caminar poco después del tratamiento y retomar progresivamente sus actividades habituales siguiendo las indicaciones médicas.
Es posible presentar cierta sensibilidad, pequeños hematomas o sensación de tirantez durante los primeros días, aunque generalmente son temporales.

En resumen

La cirugía láser endovenosa es una alternativa moderna y mínimamente invasiva para tratar determinados tipos de várices. Puede ofrecer buenos resultados y una recuperación generalmente rápida, pero no todas las personas son candidatas.

La decisión debe tomarse después de una valoración vascular y, cuando está indicado, un eco-Doppler que permita conocer exactamente qué venas están comprometidas.
Agenda tu valoración con la Dra. Cecilia Urresta, cirujana vascular, para evaluar tus várices y determinar si el tratamiento con láser es adecuado para ti.

Dra. Cecilia Urresta Cirugía Vascular – Cuidando tus venas y arterias, cuidando tu vida.

Preguntas Frecuentes

¿La cirugía láser elimina las várices?
El tratamiento cierra la vena que presenta insuficiencia y, con el tiempo, el organismo la reabsorbe. Las venas visibles pueden mejorar progresivamente.
No. La indicación depende del tipo, tamaño y ubicación de las venas afectadas y de los resultados de la valoración vascular.
Generalmente se realiza con anestesia local y suele ser bien tolerada. Puede existir cierta sensibilidad o molestia durante los días posteriores.
En muchos casos sí. Permite identificar las venas que presentan insuficiencia y ayuda al especialista a planificar correctamente el procedimiento.
La recuperación suele ser más rápida que la de una cirugía convencional, pero el tiempo exacto depende del procedimiento realizado y de las características de cada paciente.
Sí. El tratamiento actúa sobre las venas afectadas, pero no evita que puedan desarrollarse nuevas várices en el futuro. El seguimiento vascular ayuda a controlar la evolución de la enfermedad.

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