Dra. Cecilia Urresta – Cirujana Vascular Quito

 ¿Cuál es el riesgo de presentar trombosis en una cirugía?

La trombosis es una de las complicaciones que más preocupa tanto a pacientes como a médicos en el contexto de una cirugía. Aunque no es un evento frecuente en todos los casos, sí representa un riesgo real que debe ser evaluado, prevenido y controlado adecuadamente.
Cuando hablamos de trombosis, nos referimos a la formación de coágulos sanguíneos dentro de las venas, lo que puede dificultar o bloquear la circulación normal. En el contexto quirúrgico, este riesgo aumenta debido a factores como la inmovilidad, la respuesta inflamatoria del cuerpo y ciertas condiciones propias del paciente.

¿Por qué puede ocurrir una trombosis durante o después de una cirugía?

Durante una cirugía, el cuerpo activa mecanismos de coagulación como respuesta natural al trauma. Esto es completamente normal y necesario para evitar sangrados excesivos. Sin embargo, en algunos casos, este proceso puede volverse más intenso de lo esperado, favoreciendo la formación de coágulos.
A esto se suma la inmovilidad prolongada, especialmente en cirugías largas o en el periodo postoperatorio. Cuando el paciente permanece sin moverse durante varias horas o días, la circulación venosa se vuelve más lenta, lo que facilita la formación de trombos, particularmente en las piernas.

Factores que aumentan el riesgo de trombosis

No todos los pacientes tienen el mismo riesgo. Existen factores individuales que pueden aumentar significativamente la probabilidad de desarrollar una trombosis:
  • Edad avanzada
  • Antecedentes de trombosis
  • Obesidad
  • Tabaquismo
  • Uso de anticonceptivos hormonales
  • Enfermedades crónicas (como cáncer o problemas cardiovasculares)
  • Cirugías prolongadas o de alta complejidad
La evaluación preoperatoria es clave para identificar estos factores y establecer medidas preventivas adecuadas en cada caso.

¿Cómo se previene la trombosis en una cirugía?

La buena noticia es que la trombosis es, en gran medida, prevenible cuando se aplican protocolos adecuados. Los especialistas suelen implementar estrategias como el uso de medias de compresión, movilización temprana y, en algunos casos, medicación anticoagulante.
Además, técnicas como el drenaje linfático o el uso de dispositivos de compresión neumática pueden formar parte del manejo postoperatorio. La prevención siempre debe ser personalizada y supervisada por un profesional de la salud.

¿Qué tan frecuente es realmente?

Aunque la trombosis es una complicación conocida, su incidencia es relativamente baja en pacientes que no presentan factores de riesgo importantes y que siguen correctamente las indicaciones médicas.
Sin embargo, cuando ocurre, puede tener consecuencias serias, como la embolia pulmonar, que es una condición potencialmente grave. Por eso, más que alarmarse, lo importante es informarse y tomar medidas preventivas adecuadas.

En manos expertas, el riesgo se reduce

La clave para minimizar el riesgo de trombosis está en una adecuada valoración médica, planificación quirúrgica y seguimiento postoperatorio. Un especialista capacitado no solo realiza el procedimiento, sino que evalúa integralmente al paciente para reducir cualquier complicación.
Cumplir con las recomendaciones médicas antes y después de la cirugía es fundamental para una recuperación segura y exitosa.

La Dra. Cecilia Urresta cuenta con la experiencia y el enfoque integral necesarios para evaluar tu caso de forma personalizada, priorizando siempre tu seguridad antes, durante y después de cualquier procedimiento. Si estás considerando una cirugía o deseas conocer tu nivel de riesgo y las medidas preventivas más adecuadas, agenda una consulta y recibe una valoración profesional basada en evidencia. Tu tranquilidad y bienestar comienzan con una correcta orientación médica.

Dra. Cecilia Urresta Cirugía Vascular – Cuidando tus venas y arterias, cuidando tu vida.

Preguntas Frecuentes

¿Todas las cirugías tienen riesgo de trombosis?
Sí, en teoría cualquier procedimiento quirúrgico implica cierto riesgo de trombosis, ya que el cuerpo activa mecanismos de coagulación como respuesta al trauma. Sin embargo, este riesgo varía considerablemente dependiendo del tipo de cirugía y del estado de salud del paciente.
Sí, en teoría cualquier procedimiento quirúrgico implica cierto riesgo de trombosis, ya que el cuerpo activa mecanismos de coagulación como respuesta al trauma. Sin embargo, este riesgo varía considerablemente dependiendo del tipo de cirugía y del estado de salud del paciente.
Los síntomas más comunes incluyen dolor en las piernas, hinchazón (especialmente en una sola pierna), enrojecimiento y sensación de calor en la zona afectada. Estos signos pueden aparecer días después del procedimiento.
En casos más graves, cuando el coágulo se desplaza hacia los pulmones (embolia pulmonar), pueden presentarse síntomas como dificultad para respirar, dolor en el pecho o sensación de falta de aire. Ante cualquier sospecha, es fundamental acudir de inmediato a un médico.
Los pacientes con antecedentes de trombosis, enfermedades crónicas, obesidad o que llevan un estilo de vida sedentario tienen un mayor riesgo. También influyen factores como la edad, el tabaquismo y el uso de ciertos medicamentos hormonales.
Por esta razón, antes de cualquier cirugía se realiza una evaluación médica completa. Esto permite identificar factores de riesgo y tomar decisiones preventivas personalizadas.
Existen varias medidas que pueden ayudar a reducir el riesgo, como mantener una buena hidratación, evitar el tabaco, controlar enfermedades preexistentes y seguir todas las indicaciones médicas previas al procedimiento.
Además, es importante informar al médico sobre cualquier antecedente personal o familiar relacionado con trombosis. Esta información es clave para planificar una estrategia preventiva adecuada.
Sí, las medias de compresión son una herramienta eficaz para mejorar la circulación venosa en las piernas. Su uso está ampliamente recomendado en el contexto quirúrgico, especialmente durante y después de la cirugía.
Estas medias ayudan a evitar la acumulación de sangre en las extremidades inferiores, reduciendo así el riesgo de formación de coágulos. Deben ser utilizadas según indicación médica para asegurar su efectividad.
El riesgo es mayor durante los primeros días posteriores a la cirugía, especialmente mientras el paciente se encuentra con movilidad reducida. Sin embargo, puede mantenerse durante varias semanas dependiendo del tipo de procedimiento.
Por eso, el seguimiento médico y la movilización temprana son fundamentales. Retomar la actividad física de forma progresiva y segura ayuda a restablecer la circulación y disminuir el riesgo de complicaciones.

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