Dra. Cecilia Urresta – Cirujana Vascular Quito
Errores comunes que empeoran las várices sin que lo notes
Las várices no aparecen de un día para otro. Son el resultado de una enfermedad venosa que avanza lentamente y muchas veces sin dolor al inicio. Sin embargo, hay hábitos cotidianos que, sin darnos cuenta, aumentan la presión en las piernas, dañan las venas y aceleran la evolución del problema.
Lo más preocupante es que estos errores suelen parecer inofensivos: forman parte de la rutina diaria, son culturales o se repiten desde hace años. Pero cuando existe insuficiencia venosa, cada uno de ellos se convierte en una piedra más sobre un sistema que ya está trabajando al límite.
¿Qué hábitos empeoran las várices?
Los siguientes comportamientos son los más frecuentes en consulta y suelen pasar desapercibidos:
- Permanecer de pie o sentado por muchas horas, sin moverse. Esta inmovilidad dificulta el retorno venoso y hace que la sangre se acumule en las piernas.
- Usar ropa demasiado ajustada, especialmente en caderas, ingles o detrás de las rodillas. La presión externa puede afectar la circulación.
- Exponer las piernas a fuentes de calor como saunas, calefactores o duchas demasiado calientes. El calor dilata las venas y aumenta el reflujo.
- Salir sin medias de compresión cuando hay actividades prolongadas o viajes largos. Las medias ayudan a que la sangre suba al corazón y previenen la hinchazón.
- Ignorar síntomas tempranos, como pesadez, calambres o picazón, pensando que son “normales” o “por cansancio”.
Ninguno de estos hábitos por sí solo causa várices, pero cuando ya existe daño venoso pueden empeorarlo.
¿Por qué son tan importantes los pequeños detalles?
Las venas de las piernas trabajan contra la gravedad: deben empujar la sangre hacia arriba en cada paso, cada contracción muscular y cada respiración. Cuando permanecemos inmóviles o agregamos factores externos como calor o peso, el trabajo se vuelve más difícil y aumenta la presión dentro de las venas.
Con el tiempo, esta presión constante puede provocar inflamación, acumulación de sangre, dolor e incluso cambios visibles en la piel como manchas o endurecimiento.
La buena noticia es que estos errores son fáciles de corregir. No requieren medicamentos ni procedimientos: solo atención y constancia.
¿Qué puedes hacer para proteger tus venas?
Moverse con frecuencia, hidratarse, mantener un peso saludable y usar medias de compresión en actividades prolongadas ayuda a reducir la presión en las piernas. Elevar los pies unos minutos al llegar a casa también favorece el retorno venoso. Y, lo más importante, escuchar los síntomas: si algo cambia, molesta o progresa, no debe ignorarse.
Las várices son una enfermedad progresiva. Identificar los factores que las empeoran permite frenar su avance y evitar complicaciones como dolor crónico, inflamación o úlceras.
En resumen
Los pequeños hábitos diarios tienen un impacto enorme sobre la salud venosa. Permanecer de pie o sentado, usar ropa ajustada, calor directo, viajes largos sin compresión o ignorar síntomas pueden empeorar las várices sin que lo notes. Corregirlos a tiempo previene daño adicional y mejora la calidad de vida.
Agenda tu valoración con la Dra. Cecilia Urresta, cirujana vascular, para evaluar tus várices y recibir un plan de cuidado personalizado para proteger tu circulación.
Dra. Cecilia Urresta Cirugía Vascular – Cuidando tus venas y arterias, cuidando tu vida.
Preguntas Frecuentes
¿Cuáles son los errores más frecuentes que agravan las várices?
Uno de los errores más comunes es ignorar los primeros síntomas, como la pesadez o la aparición de pequeñas venas visibles. Muchas personas consideran que es solo un problema estético y retrasan la consulta médica, lo que permite que la enfermedad progrese.
Otro error frecuente es mantener hábitos que afectan la circulación, como permanecer mucho tiempo de pie o sentado sin moverse. Estos factores favorecen el desarrollo de la insuficiencia venosa crónica, empeorando las várices con el tiempo.
¿El sedentarismo influye en el empeoramiento de las várices?
Sí, el sedentarismo es uno de los principales factores que contribuyen al deterioro de la salud venosa. La falta de movimiento reduce la activación de los músculos de las piernas, que funcionan como una “bomba” para ayudar al retorno de la sangre al corazón.
Cuando esta función disminuye, la sangre tiende a acumularse en las venas, aumentando la presión y favoreciendo su dilatación. Incorporar actividad física regular es fundamental para prevenir y controlar las várices.
¿El uso de ropa ajustada puede afectar la circulación?
Sí, el uso frecuente de ropa muy ajustada, especialmente en la zona de la cintura, ingles y piernas, puede dificultar el flujo sanguíneo y contribuir a la aparición o empeoramiento de las várices.
Aunque no es la causa principal, este hábito puede agravar los síntomas en personas con predisposición a problemas venosos. Optar por ropa cómoda que no comprima excesivamente ayuda a mantener una mejor circulación.
¿Ignorar el uso de medias de compresión es un error?
Sí, cuando son indicadas por un especialista, no usar medias de compresión puede afectar negativamente la evolución de las várices. Estas medias ayudan a mejorar el retorno venoso y reducen la acumulación de sangre en las piernas.
Muchas personas evitan utilizarlas por incomodidad o estética, pero su uso adecuado puede aliviar síntomas como la hinchazón y la pesadez, además de prevenir la progresión de la enfermedad.
¿El calor empeora las várices?
Sí, la exposición al calor excesivo puede dilatar las venas y empeorar los síntomas de las várices. Actividades como tomar baños muy calientes, usar saunas o exponerse al sol por largos periodos pueden aumentar la sensación de pesadez y la inflamación.
El calor favorece la dilatación de los vasos sanguíneos, lo que dificulta el retorno venoso. Por eso, es recomendable evitar estas condiciones o moderarlas, especialmente en personas con problemas venosos.
¿No acudir a tiempo al especialista puede empeorar el problema?
Definitivamente sí. Retrasar la consulta médica es uno de los errores más importantes, ya que las várices tienden a progresar si no se tratan adecuadamente. Lo que comienza como un problema leve puede evolucionar hacia complicaciones más serias.
Una evaluación oportuna permite identificar el grado de la enfermedad y definir el tratamiento más adecuado. Acudir a tiempo no solo mejora los resultados, sino que también previene intervenciones más complejas en el futuro.

